Hola desorbitados amigos, ante todo les debo unas disculpas por mi acto de desaparición, no es que me crea Houdini ni mucho menos. El hecho es que estuve trabajando mucho en una ponencia que presenté el fin de semana pasado, y que pienso compartir un poco con ustedes. Se trata del Indice de Pobreza Hídrica. Como su nombre lo sugiere, este índice trata de evaluar cuan pobre de agua es la gente del área geográfica que se haya elegido para realizar el estudio. Asocia la carencia de agua con la calidad de vida. La idea le surgió a Caroline Sullivan en 1999 y tomó forma en el Reino Unido en el 2003, en la Universidad de Keele. Y es que la carencia de agua afecta tanto la salud como los niveles de productividad de los integrantes de una nación. A medida que se cuenta con menos agua, las personas la utilizan menos para la limpieza y el aseo personal, para destinarla a la hidratación y preparación de alimentos. La agricultura y la ganadería dependen en alto grado del abastecimiento de agua, del cual depende a su vez la seguridad alimentaria de un país, así como también es requerida, en mayor o menor grado, en procesos industriales. Los países que como Venezuela dependen en alto grado del buen estado de sus cuencas para la producción de energía eléctrica, se encuentran con que la carencia de agua está estrechamente vinculada a la falta de "luz", dos servicios fundamentales para la vida en esta era. Los países muy pobres tienen pocas y deficientes redes de distribución hídrica, lo que lleva a las personas de escasos recursos a buscar el agua en fuentes fuera de casa (lejanas o cercanas) lo que conlleva a una distracción de tiempo: si lo uso para buscar el agua en la fuente más cercana o en mejores condiciones, dejo de dedicar ese tiempo en actividades que generen ingresos.
Este panorama se oscurece cuando por causas del calentamiento global las sequías se han hecho más extensas, y las inundaciones y catástrofes naturales más frecuentes y más devastadoras, generando pérdidas económicas y humanas. Sequías prolongadas traen como consecuencia la reducción del caudal de los ríos, no solo por la disminución de las precipitaciones, sino además por la colmatación y sedimentación producto de la erosión, en la áreas donde los árboles han sido removidos de las riveras. Los árboles son indispensables para la buena salud de los cuerpos de agua. A esto se unen los efluentes contaminantes.Todo ello considerado en conjunto reduce la oferta hídrica. De acuerdo con la UNESCO, este año 2012, la principal preocupación es el abastecimiento de agua potable en cantidad suficiente en todas las naciones del mundo, pues la tendencia de los grandes ríos es a reducir su caudal. Y mientras todo eso pasa, la población del mundo se sigue incrementando año tras año a una tasa exponencial poniendo cada vez más presión sobre los recursos. No quisiera darle la razón a Malthus, pero a las pruebas me remito.


Debemos pensar en términos de sustentabilidad, de que mundo le estamos dejando a los que vienen en la cola, debemos ser más eficientes en el uso del agua hoy, y eso no solo se logra con nuevas tecnologías, sino sobre todo con un cambio de conciencia. Queremos seguir disfrutando de ríos y playas abundantes, queremos tener los 20 y hasta 50 litros diarios que requiere un ser humano para tener una vida digna. Qué bueno sería que todos pudieramos abrir una llave de paso y tener el agua sin tener que caminar más de un kilómetro para obtenerla como sucede en algunas poblaciones del mundo. Queremos que ese mundo continúe, no solo para nosotros, sino para los que vienen detrás. El agua contiene la vida, el agua es vida.
Les dejo mi abrazo y mi cariño,
Martina.