martes, 17 de agosto de 2010

El numero magico del "Cubo de Rubik"

Hace mucho tiempo, cuando tenía once años, mi madre me regaló un “cubo de Rubik”, un pasatiempo novedoso y popular en esa epoca, ya que ella sabía que me gustaba resolver puzles. Yo pasé unas cuantas horas dándole vueltas y vueltas a los “cubies”, pero no daba pie con bola. Mi primo Juan Luís, en ese entonces un estudiante recién ingresado a la universidad me enseñó un algoritmo sencillo para armar una cara que tenía un principio común al de los puzles de ordenar quince celdillas numeradas en un cuadrado de 4x4: había que deshacer provisionalmente lo avanzado para introducir las mejoras y luego revertir lo deshecho. Para mi esta revelación fue como un salto cuántico, y me sirvió para ir perfeccionando el algoritmo para armar dos caras, luego tres caras…pero la complejidad del procedimiento creció muchísimo. Un día logré armar cuatro caras y las dos restantes estaban casi listas, así que me puse a estudiar las posibles secuencias hasta que se encendió el bombillo y di con una cuantas vueltas que me permitieron resolver el puzle por primera y única vez, ya que hice como Bart Simpson con el video juego de boxeo: Decidí retirarme en mi mejor momento.



Un par de años después, vi un programa de TV en el que los participantes competían con el dichoso cubo, para ver quien lo resolvía en el menor tiempo posible. La velocidad de los participantes era asombrosa, y llegué a la conclusión de que la técnica de estos muchachos era, comparada con la mía, como un Ferrari comparado con un Ford T. “Tiene que haber un algoritmo más eficiente”, me dije a mi mismo, por lo cual decidí consultar con un amigo muy inteligente que cursaba el último año de bachillerato. Mi amigo me dijo que él tenía un par de libros que exponían métodos para resolver rápidamente el cubo, pero a mí no me interesaba aprender esos métodos sino confirmar mi intuición. Más recientemente, conversando con mi esposa, ella me contó que si se puso a aprender esos algoritmos más eficientes y que en su momento resolvió unas cuantas veces el cubo.



Hace unos días estuve surfeando por la web, aprovechando que mi hija recién nacida estaba dormidita, y me topé con una noticia un tanto sorpresiva: se había establecido por fin que el número máximo de movimientos necesarios para resolver el dichoso cubo era de 20. Me pareció un bonito numero, porque coinciden con el numero de cubies que se pueden mover; ya que de los 26 "cubies" (secciones en las que esta dividido el cubo) visibles, los seis del centro de cada cara son inmóviles. Me puse a revisar unas cuantas páginas y me encontré con la historia de la mencionada demostración. Lo que me pareció bien interesante es que el principio que guía la investigación es la idea de que si Dios jugara un puzle como esta, usaría su omnisciencia para hallar el camino más corto posible a su resolución: el llamado “algoritmo de Dios”. Eso me recuerda un cuento: Moisés, Jesús y un viejito misterioso decidieron disputar un juego de golf, y el campo se llenó de fanáticos antes del partido. En el hoyo considerado como el más difícil porque tenía un lago en el medio, Moisés tiró primero. La pelota salió disparada, cayó en el medio del lago y se hundió. Moisés caminó hasta el borde, alzó su palo, hizo que se abrieran las aguas, bajó caminando hasta donde estaba la pelota y, de un golpe, la sacó del fondo. Con sólo otro golpe, la metió en el hoyo, y la gente aplaudió emocionada. Luego fue el turno de Jesús. La pelota salió igualmente disparada, e igualmente fue derecho al lago, pero de repente se detuvo y quedó suspendida a escasos centímetros de la superficie. Jesús caminó entonces sobre las aguas y con un golpe preciso, mandó la pelota directamente al hoyo. Vino el turno del viejito, el cual dio un disparo que también iba directo al centro del lago, pero antes de que tocara el agua un pez saltó y se tragó la pelota, pero antes de que el pez pudiera hundirse, un águila capturó al pez y se alejó volando, pero entonces un rayo pasó cerca del águila, lo cual hizo que soltara al pez y que este a su vez soltara la pelota que cayó justo en el hoyo. Jesús se volteó hacia el viejito y le dijo “¡Creo que te excediste papá!”

Pero volvamos al tema del cubo. Al comienzo del la búsqueda del “numero de Dios”, o el número máximo que el “algoritmo de Dios” tomaría en resolver las posiciones iniciales más difíciles estableció que debía estar entre 18 y 80. Quince años después de la invención del cubo, en 1995, se estableció la primera posición de máxima dificultad que requería exactamente 20 movimientos (la llamada posición “superflip”), al tiempo que se conjeturó que el número de Dios estaría entre 20 y 29. Quince años después, en 2010, se constituyó el equipo que cerró el tema: Morley Davidson, un matemático de la Universidad del Estado de, John Dethridge, un ingeniero de Google en Mountain View, Herbert Kociemba, profesor de matemáticas de Darmstadt, Alemania, y Tomas Rokicki, un programador Palo Alto, California. El reto fue resolver las 43,252,003,274,489,856,000 posiciones posibles, clasificándolas en 2,217,093,120 conjuntos, y mediante una estrategia que consistió en reducir, mediante la consideración de simetrías (de colores y rotaciones del cubo), este grupo a solo (!) 55,882,296 conjuntos. Luego vino la utilización del equivalente a 35 años de computación, cortesía de la empresa Goolge, para poder probar que el número mágico es 20, todo un ejemplo de lo que Claude Shannon llamó "estrategia de la fuerza bruta". (Toda la información técnica está en http://www.cube20.org/)

Aunque me alegra estar viviendo una epoca en la que teoremas como el de Fermat se han demostrado mediante el uso de potentes computadoras y haber visto a un programa de ajedrez derrotar a Kasparov, sigo creyendo que hay una solución muy humana al cubo de Rubik, y que fue publicitada en mi país a finales de los ochenta: darle con un martillo, y rearmalo resuelto de una vez!

domingo, 15 de agosto de 2010

CANCIÓN DEL VERANO

   Estamos en agosto, ¿no?. Incluso muchos de vacaciones. Pues hala a por un tema socorrido.
   Advierto. puede provocar adicción (en concreto que se te adhiera la musiquita a la mente y no te la despegues en un par de días).
   Por lo general ya se sabe: ritmo facilón y pegadizo, letra que no diga mucho, de esas que se dicen "frescas", estribillo simplón, un plus si tiene un modo de baile "nuevo" un pasito adelante, mueve la colita, bum bum, y eso sí repetida una y otra vez por todos los medios de comunicación posible.
   Si te acuerdas de "eva maría se fue" o "un rayo de sol" o incluso "los pajaritos"...




  ... Haztelo mirar. Hazte mirar el colesterol, la tensión, artritis, dolores de cuello y espalda, falta de memoria...

     Ahora bien si las que recuerdas de maravilla son las de "vaya vaya aquí no hay playa" o "qué difícil es hacer el amor en un simca 1000" o "mami que será lo que tiene el negro"...



   ... pues tampoco te creas tu que vas mucho más allá, cuidate que ya se te ve el cartón.


   Si las canciones que te han hecho tararear más de un día de verano son "la macarena", "el aserejé", "la bommmmbaaaaa", "que la detengan", "no me llames iluso", "me pongo colorada"...



  ... en ese caso, aún tienes una prórroga.

Pero por cierto, ¿qué está pasando con la canción del verano en los ultimisimos años? desde que el "chiqui chiqui" nos cayó en plena primavera temprana parece que la canción del verano se nos está diluyendo.

Este año con el temprano "waka.waka" parece que nos estamos quedando sin canción del verano ¿verdad?

¡¡¡PUES NO!!!  
No me digas que no has oido "Ayudame" en el youtube. ¡¡Pero si ya la han visto más de 2.000.000 de personas!!

ADVERTENCIA. Si la aguantas oír una vez, ya tienes fuerza de voluntad. Ahora, como la oigas tres veces, estás perdido, ya se te quedó el tarareo...


Feliz sábado, sabadete... se me comporten
Satur


PD: ayudame, yo tengo muchos quereseres, mi casa está sucia, ayudame, yo tengo muchos quereseres...

sábado, 7 de agosto de 2010

VIVIR DEL ERROR

Todo el mundo sabe (o ha oído) que de los errores se aprende. Que mucho de lo que uno va logrando, incluso descubriendo, es a base de ensayo y error.
Pero hay errores y errores. Hay benditos errores. Hay errores de los que uno no quiere salir. Hay errores de los que te resuelven la vida. Errores que valen un potosí.

A ellos vamos.

Este año se cumple el 30 aniversario del que puede ser el fruto más popular de un gran error de investigación.


En 1980 salió al mercado el post-it.





La verdad es que el desgraciado invento tuvo lugar en 1967, cuando el investigador de le empresa 3M, Spence Silver estaba tras la búsqueda de un potente adhesivo: vaya porquería que le salió. Durante varios años no se sabía muy bien para qué podía valer el flojísimo adhesivo descubierto, que a duras penas podía sujetar una pequeña porción de papel.
El resto se debe a una maravillosa campaña de sondeo de mercado y propaganda.
30 años después se comercializan más de 1000 productos bajo la marca post-it en más de 250 países.

Los anuncios que 3M ha preparado para este año, parecen rememorar el fracaso en la búsqueda de un adhesivo como dios manda



También para celebrar el cumpleaños en la terminal Gran Central de Nueva York han hecho un pedazo mural con 100000 papelitos de los que nos ocupan


Pero la vena artística con los post-it no es nueva, youtube lleva ya un buen tiempo con cientos de vídeos la mar de creativos a base de papelitos de colores






Pero no es este el único error fantástico. Ahí van otros cuatro.

En 1992, en la ciudad galesa de Merthyr Tydfil estaban experimentando un nuevo fármaco contra la angina de pecho. La verdad es que fue un gran fracaso, el potingue no provocaba ningún efecto positivo sobre el corazón de los que se sometían al tratamiento... aunque.... ¡¡¡y esto?????.
Al tiempo le echaron colorante azulito, y voila:



El resultado es la mayor alegría de un montonazo de hombres, la pérdida de tiempo con otro montonazo pero éste de emails basura y este maravilloso rato radiofónico en el programa de Carlos Herrera, de Onda Cero (si no lo conocéis no os lo podéis perder.



En 1928 un médico, antes de irse de vacaciones, dejó preparados unas cultivos de bacterias en el laboratorio. A su regreso, una de esas placas se había estropeado. Se había infectado del aire. Por error había descubierto la penicilina (y a la postre los antibióticos), el médico se llamaba Fleming.

Algo similar ha llegado a mis oídos (no sé si es cierto) qué pasó por Cáceres hace ya mucho tiempo. Un buen hombre esperaba en el camino con sus cántaras de leche para que vinieran a recogerlas. En la espera, en la cántara cayó polen de este cardo...



... vio entonces como se le echaba a perder toda la leche. El resultado fue algo menos importante que la penicilina, pero sin duda más sabroso: nacieron las Tortas de Casar, todo un manjar.



Y otra delicia al paladar... En la edad media, para trasportar el vino solían hacer un truco un poco malvado para el producto: lo hervían para retirarle buena parte del agua. Así se transportaba mejor: menos posibilidades de que se echara a perder y menos volumen a trasportar. Luego, una vez en destino, le incorporaban la cantidad de agua retirada, lo removían un poquito y aquí no ha pasado nada.
Algún impaciente debió del ser el que le echó el trago al brebaje antes de reconstituirlo con el agua: había nacido el coñac.



Feliz sábado, sabadete... se me comporten
Satur

PD: por si seguís dándole vueltas a la creatividad con los post-it, acá os dejo otro vídeo, por si os da alguna idea. Yo que sé, lo mismo tenéis algún regalito pendiente o algún compromiso, y os puede sacar de un apuro con unas cuantas hojitas adhesivas (caro no sale) 
No sé quitarle la publicidad previa, así que le dais a "saltar la publicidad" (si queréis) y santas pascuas.