sábado, 5 de noviembre de 2011

HORAS

Esta semanita sigo viendo raro que al trabajar sea de día y a poco de empezar la tarde ya sea de noche. Todavía no tengo en el cuerpo bien aceptado lo del cambio de hora.

Así que decidí dedicar la entrada a lo de los cambios de hora.
Pero hete aquí que me pongo a buscar y rebuscar a preguntar y repreguntar a googlear y regooglear y esto de las horas me va a dar para rato; para más de una entrada.

Hoy me preguntaba por qué los día tienen 24 horas.
Es decir, por qué 24 y no 10 ó 20 que sería más lógico.
Genial si fueran 100; y seguir con una jornada laboral de 8 horas diarias.
Y aún más. Ya puestos la hora ¿por qué no tiene 24 minutos?. Pues no tiene 60. Y el minuto 60 segundos.
Y el segundo... ¡¡¡10 décimas de segundo!!! ¡¡Anda ya!!

Vamos paso a paso.
Las primeras culturas con influencia en Occidente que se dedicaron seriamente a ordenar de forma matemática esto del tiempo fueron los sumerios, los de Mesopotamia, los de Egipto...

Contaban de 12 en 12, en lugar de 10 en 10 como hacemos nosotros ahora.
¿Y eso? ¿estaban locos estos sumerios?.
A todos se nos hace fácil pensar por qué nosotros contamos de 10 en 10. No hace falta más que acordarnos de cuando éramos pequeños, en el colegio, haciendo una suma en el cuaderno y contando con los dedos de la mano "1,2,3..." y como tenemos 10 dedos, pues lo lógico es contar de 10 en 10.

Aquella gente contaba también con los dedos. Con el dedo gordo iban contando las falanges de sus otros 4 dedos.
Mira esto (de paso te presento mi mano derecha)


Pues bien. Con esa forma de contar no es raro que decidieran dividir el día, desde el alba hasta el ocaso, en 12 partes que medían gracias a los relojes solares.
Como el día solar va aumentando y disminuyendo a lo largo del año, las horas para esas civilizaciones no duraban siempre igual, en invierno las horas eran mucho más cortas que en verano.

De forma análoga divieron la noche en 12 partes, 12 horas. Las medían a través de no sé que historia de las estrellas y el zodiaco. Pero yo es que de astronomía no entiendo nada y por la noche aprovecho para dormir.


Hasta unos 150 años antes de Cristo nadie propuso que las horas siempre tuvieran la misma duración.
Fue este hombre, Hiparco de Nicea, astrónomo griego. Estaba el hombre dedicándose a medir exactamente cuanto tardaba la Tierra en dar la vuelta al Sol. Y dijo que así no había forma de calcular bien los tiempos y que se estaba preparando un jaleo de muy señor mío, así que lo mejor es que se dividiera el día en 24 horas totalmente iguales, tal como pasaba en los equinocios.

Los científicos le hicieron caso, pero el resto del mundo mundial como si oyen llover. Hasta que en siglo XIV se inventaron los relojes mecánicos y eso ya fue otra cosa.

El enigma de las 24 horas está solucionado.

¿Y eso de que una hora tenga 60 minutos?

Pues volvemos igualmente a los sumerios.
Y es que esta gente contaba de 12 en 12 las pequeñas cantidades y de 60 en 60 las mayores.
Para entenderlo necesitamos la otra mano. Como ya vimos antes contaba 1, 2, 3... hasta 12. Para seguir contando subia un dedo de la otra mano y seguia 12 + 1, 2, 3, 4... Cuando llegaba otra vez a las 12 falanges levantaba otro dedo de la otra mano 24 + 1, 2, 3...

Mirar ahora esto (os presento mi otra mano).

Cuando se levantan los 5 dedos de la otra mano hemos llegado a... 12 x 5 = 60.

Ahí nos apareció el 60. Esta gente contaba las cantidades de 12 en 12 y de 60 en 60.

Ya tenemos por qué una hora se divide justo en 60 minutos.

Lo de dividir los minutos en segundos es cosa del siglo XIII, que ya no se acordaba nadie de los Sumerios, pero por eso de la analogía.

Lo de dividir los segundos en décimas y centésimas es cosa de hace un puñado de años y ahí ya no se anduvieron con gaitas de analogías y utilizaron el sistema decimal.

Resumiendo, que de los sumerios y compañía nos queda la forma de contar ángulos, tiempo y huevos. ¡Manda huevos!

Veo que me ha quedado una entrada a lo...


El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene y yo te digo contento, hasta la semana que viene.

Feliz sábado, sabadete... se me comporten

martes, 1 de noviembre de 2011

CUESTION DE MUERTE


Hola desorbitados lectores:
Para hoy les tengo uno de esos cambios míos que no se esperan. Vamos a hablar un poco sobre la muerte. Y ustedes dirán, ¿y por qué un tema tan patético?  Simple, porque el 2 de Noviembre los católicos celebramos el Día de los Fieles Difuntos o Día de los Muertos.  En Venezuela solemos visitar las tumbas de nuestros parientes y amigos, les llevamos flores, hacemos un poco de oración, o simplemente les ofrecemos una misa en la iglesia de nuestra localidad. Hay quienes reparten tarjetas de conmemoración, donde se escribe una especie de obituario. Creemos que haciendo todas esas cosas podemos ayudar a las almas a alcanzar la paz, a salir del Purgatorio. Para los cristianos la muerte es más importante que la vida porque lo que viene después es mejor. 


Para nosotros como familia, la celebración es diferente, plena de alegría y regocijo (como los del mundo oriental), porque es el cumpleaños de mi esposo. Ese día nos toca abrir una botella de licor y dejar caer un poco de su contenido sobre la tierra “para que también tomen los muertos”.  Por cierto, es curioso aquello de que mientras que en el mundo occidental la muerte es motivo de llanto y dolor, de vestir de negro; en algunos países orientales se la celebra con alegría, y se suelen llevar vestiduras blancas. Los japoneses profesan la religión Shinto, que consiste en la veneración de los antepasados y los Kami, que son los espíritus de la naturaleza y de las cosas. Ellos le prenden incienso y velas a sus antepasados, y hablan con sus fotografías como si estuvieran allí con ellos, como si nunca se hubiesen ido. Pero sigamos…
Como lo comentó mi amigo Saturn en su post, es bien sabido que en México, la celebración del Día de los Muertos adquiere una forma peculiar y una importancia no conocida en ninguna otra parte del mundo, y esa diferencia proviene de  que en él, la creencia católica se mezcla con la indígena. Es icónico la colocación de un altar bien decorado, lleno de imágenes de santos, calaveras, flores, comida, bebida y fotos de los que han fallecido, porque se cree que ese día regresan a sus casas. También se realizan procesiones con velas encendidas hasta los cementerios. La festividad es tan llamativa y de tal magnitud que la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad en el 2003, aquí les va el enlace: http://www.unesco.org/culture/ich/index.php?lg=es&pg=00011&RL=00054.


 
Al hablar de estas celebraciones recordé que los egipcios también creían en la vida después de la muerte. Es por ello que construyeron pirámides que se alzaban hacia el cielo, preludio de las catedrales góticas. Estas constituían verdaderas moradas post-morten, en dónde se enterraba a los faraones con sus posesiones, comida, bebida y hasta la mascota, para que no extrañara nada.  También lo enterraban con el “Libro de los Muertos”, o inscripciones dentro de las cámaras, para que les sirviera de guía y protección en su viaje hacia el inframundo. 
Bueno, y volviendo a la entrada de Saturnino, al igual que a sus hijos a las mías les encanta el Halloween. Claro, eso es otro tema, halamos de fantasmas, brujas y calabazas aterradoras y su fecha es el 31 de Octubre. Nosotros participamos activamente en estas celebraciones mientras vivimos en Estados Unidos, solíamos ir a Somerset Town, que es un pequeño vecindario de Maryland, en donde cierran completamente sus calles, y las decoran a veces con travesuras que asustan, para dar paso a los chiquilines con sus disfraces alegóricos, ¿se sorprenderían si les digo que llegamos a encontrar máquinas de cotufas? Los niños disfrutan mucho tocando puertas y pidiendo dulces, que colocan en bolsas decoradas para la ocasión, y viendo los disfraces que lucen los demás. Es usual que vaya algún adulto con ellos. Me encantaba acompañar a mis hijas (tocar las puertas, y pedir dulces), y también me disfrazaba (un sombrero de bruja no me bastaba), of course, era algo nuevo y muy divertido, tal vez sea por eso que los jóvenes lo adoptan con facilidad en otras partes del mundo, y ahora con ese boom de los vampiros... Una anécdota curiosa fue encontrarnos con un gran bowl repleto de caramelos, en la entrada de una de las casas, con un letrero que decía: “Please do not disturb, take two candies each and go away”. Cuando regresé a Venezuela a finales del 2008, me sorprendió saber que aquí (al menos en Caracas), también se está celebrando Halloween, con todo el acicalamiento y disfraces de rigor (la globalización).

Todo esto de creer en la vida después de la muerte tiene un sentido moral. Si piensas que después de muerto puedes ser castigado o premiado por tus acciones en la tierra, entonces te esforzarás por tener una vida con significado y tratando a los demás con respeto y consideración. Está bien, pero como dijo Fernando Sabater en “Las preguntas de la vida”, la gente vive ignorando la muerte, como si fuese un chisme de vecindad, una funesta noticia de periódico, algo que le pasa a otros, nunca a nosotros.

Para concluir la entrada de hoy les diré que buscando en mis archivos fotografías para el blog, me encontré con ésta:

Es una foto que tomé hace dos años mientras celebrábamos Halloween (ojo, ese niño que Dios guarde, es un vecinito que se encontraba disfrutando de la fiesta). Ese día estábamos en la Guaira, pasando el fin de semana en un apartamento que mi hermana tenía en Playa Caribe, esa noche tomé otras fotos, como estas:



es decir, la cámara funcionaba bien, no estaba sucia ni dañada, por eso cuando la vimos nos impresionó tanto. Señores, allí ocurrió el deslave de 1999, dónde murieron miles de personas que descansaban en sus casas, como cualquier otro fin de semana, y no esperaban que ese día las aguas del mar se juntaran con las que bajaban de la montaña, arrastrando casas, árboles, peñascos, gente... Siempre que pienso en eso, imagino que para ellos fue como si Dios enviara un segundo diluvio para acabar con el mundo que había creado. Allí no hubo tiempo de nada,  de arrepentirse de nada, tal vez algunos pensaban en cómo escapar de aquello... Por eso creo que allí aún hay muchas almas en pena, muchas en el Purgatorio, por eso les pido el favor, a ustedes que siguen fielmente este blog, que el Día de los Muertos, hagan una oración por ellos.

Muchas gracias y un abrazo para todos.
Martina

sábado, 29 de octubre de 2011

DE MUERTOS Y SANTOS

Se nos acerca el día Todos los Santos. Vamos a darle a reflexiones y comentarios varios.

Cada vez es más fácil encontrarse por rincones varios, escenarios de desgracias irreparables, los recuerdos de amigos y familiares.
Por ejemplo, siempre que voy y vengo de mi trabajo me encuentro en una maldita curva el recuerdo de una fatídica tarde de este verano en el un muchachote dejó su vida en su moto.


Día sí y día no se te sigue encogiendo el ánimo y pensando en que esto se va al garete en un tris tras. En abre bien los ojos y prudencia... Y también me hace pensar en la familia que así se obliga a tener el recuerdo vivo delante de todo el mundo que pasa por allá; de no descansar en el recuerdo y en la herida abierta.

Y es que qué queréis que os diga... con el máximo respeto a los actuares y sentires de cada quien, estas manifestaciones públicas me desasosiegan. Por preferir, preferir, prefiero lo más común del camposanto.

No puedo decir que sean manifestaciones que se hayan puesto de moda en estos últimos tiempos (sí que se han multiplicado con los accidentes de tráfico). Sino vean estas fotos del mismísimo centro de mi ciudad. En plena Plaza Mayor hay un recuerdo de ya hace unos cuantitos años.




 
Al parecer fue fruto de una reyerta entre dos hombres y de una desgraciada intemediación de una mujer que recibió la puñalada que no iba destinada a ella. Y ahí sigue su recuerdo, ¡¡desde 1838!!


Otro temita recurrente de estos días: ¿Tú eres más de castañas o de calabazas?




Yo sin duda: ¡CASTAÑAS ASADAS! Ayer abrieron los puestos, tres días antes de lo que mandan los cánones. ¡Qué ganitas de ellas! aunque cierto es que apetecen mucho más con el frío que aún se nos resiste a llegar por estos lares.

Mis hijos no, mis hijos son más de calabazas ¡Qué pena! ¡qué tontos!. Aunque bien mirado no es cierto, los muy listos se apuntan a todo: a las castañas, a los buñuelos... y a la fiestas de jalogüin.

MMMmmmm! buñuelos... esperadme que voy!!





Lo que hay que reconocer es que quien sabe festejar bien, pero bien, bien la fiesta de Todos los Santos son los mexicanitos.
Este año de allá me viene la alegría de estos días.
Solecito, una locutora de radio mexicana (ahí tenéis su blog y de ahí el contacto a su programa de radio "TOMANDO CAFÉ" http://tomandocafeconsol.blogspot.com/  ) me ha regalado una CALAVERITA.
Las "calaveritas" son poemas que se regalan los mexicanos entre sí en estas fechas. Siempre con un "amigo" de invitado: la CATRINA (la muerte).


En Salamanca España estaba José
Escuchando tomando Café,
Mientras desayunaba,
Muy atento a lo que la Sole contaba
Risa y risa a el le daba.

Comentaba y comentaba pues varias cosas el dudaba
La catrina que se paseaba, lo miraba y coqueteaba
Y el… ni volteaba,
Ella sentidita con un solo beso se lo llevaba

Hoy José desayuna, pero eso si con compañía
Tomando Café escucha junto con la catrina
Y cualquier duda que le surja,
Ella se encargaría, de que José entendiera
Lo que la Sole decía.
 



Y para terminar, una de santos y otra de crisis.
Desde el domingo pasado tenemos la primera santa de Salamanca: SANTA BONI. O con pelín más de respeto Santa Bonifacia Rodríguez de Castro

Si a alguien le interesa, ya sabe... Mr. Google
Lo suyo es que ahora en Salamanca se pusiera de moda poner Bonifacias a las niñas, pero me da que estamos en otros tiempos y que no lo veremos.


... y para "festejar" los casi casi 5.000.000 de parados españolitos... rescato una foto de hace un par de años que sirve para ilustrar la crisis en estos días de fiesta


Feliz sábado, sabadete... se me comporten
Saturnino