martes, 6 de diciembre de 2011

La mirada hacia un “Agosto interminable”.

Una de estas noches pasadas, estaba yo sentada en un lugar pequeño y acogedor, compartiendo un vodka con limón con Gabriela Rosas, una joven poeta venezolana. Caracas, una brisa fresca, las estrellas arriba y una vela encendida iluminando nuestra mesa. Al entrar en contacto con ella me di cuenta que entre nosotras existían muchas afinidades, esto me sorprendió. Esa noche recibí de sus manos un libro que publicó con el Grupo Editorial Eclepsidra: “Agosto interminable”. Las palabras parecen pequeñas para describirla: abierta, amorosa, profunda… pero echando un vistazo a su obra, es posible conocerla bien, porque allí desnuda su alma. Hoy quiero compartir un poco de ella con ustedes, y para ello he seleccionado algunos fragmentos del libro que han roído mi piel:

“Lanzas una piedra
 Luego otra
 Tus párpados luchan en el borde de mi boca
 Colocas tenedores en la almohada
 Agua caliente en los rincones
 Cintas negras para atarme a tu cuerpo
 La oreja es derecha para escucharte
 Las palabras cuando es tarde ya no tienen ventaja.”

“Pude verlo caminar
 Al otro lado de la calle
 De puntillas
 Con los huesos hechos de pura nostalgia
Me avergüenza el amor
Que no se entrega todo.”

“Agosto ya no duele
Somos de siempre y de plomo
Si te quedas conmigo dame más que tu suerte.”

 Gabriela Rosas. Agosto interminable, 2008.

En este libro maravilloso Gabriela comparte su “Agosto”, el que también fue mi agosto, y el de millones de “otras”, que alguna vez, experimentaron la embestida de una separación. La libertad de sus versos, cortan nuestras sogas.
Besos para todos,
Martina.

sábado, 3 de diciembre de 2011

DESPEDIDA

El próximo martes marcha el guardés de la escuela en la que trabajo. Cómo es anónimo para la grandísima mayoría de los posibles lectores de esta entrada, no es lugar para un perfil personal; pero sí es buena ocasión para exponer algunas ideas generales.

Algún datillos para situar. El Sr. Evelio nació en un España, en un pueblo de Zamora, pero se pasó tantos años en Buenos Aires que todo en él rezuma argentino.
Vino a parar a nuestra escuela tras salir huyendo de la situación insufrible de Argentina. Justo esta semana se cumplieron los 10 años de declararse el "corralito". Ahora vuelve a Argentina urgido por una nueva operación quirúrjica de su mujer. Entre medias de tumbo en tumbo, pero haciéndose un hueco en este mundo; a base de ingenio y trabajo.

Sin entrar en más detalles. Una lección de vida. Evelio no puede decirse que haya tenido suerte en estos últimos años, ni mucho menos. Ello no tiene nada que ver con la pérdida del buen saludo, de la sonrisa sincera y de la disposición a compartir momentos de buena charla. Hace carne eso de que las lágrimas no te impidan ver las estrellas.


Y otra lección. Ayer mismo me decía que estaba nerviosote, preparando todo, dejando todo y eligiendo qué llevarse. Tenía aún que repasar la maleta para reducir 6 kilos de cara al avión.
En la vida acumulamos a montones cosas y cosas a nuestro alrededor. Todas buenas, algunas necesarias y otras imprescindibles. Ellas nos permiten llevar una vida mejor. Pero también se nos pegan al cuerpo y nos impiden caminar fluidos.

Todos deberíamos encontrarnos en nuestra vida algún pasaje que nos haga tirar lastre. Se viaja y vive más ligero.



Los maestros en ello son los monjes trapenses (creo que eran ellos, y supongo que lo harán otras órdenes). Para evitar el apego a las cosas, cada cierto tiempo les obligan a cambiar de celda (habitación). En ese cambio solo pueden llevarse lo que les quepa en sus manos (sin bolsas): una Biblia y poco más. Eso sí, pueden dejar en su habitación otras cosas de regalo para el que llegue.

Feliz sábado, sabadete... se me comporten
Saturnino

viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Sobrevivirá la clase media?

De acuerdo con un poema de Benedetti, la clase media no termina de ser nada pues todo lo es a medias. Me pregunto entonces, ¿tendrá alguna virtud pertenecer a la clase media? ¿sobrevivirá en este escenario romántico?

Poema a la Clase Media - Mario Benedetti

Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
Desde el medio mira medio mal
a los negritos
a los ricos a los sabios
a los locos
a los pobres
Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae (a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan(medio en las sombras)
a veces, solo a veces, se dá cuenta(medio tarde)
que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así, medio rabiosa
se lamenta(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza a entender
ni medio.




Recordando un poco la historia, la clase media surge entre los siglos XVII y XVIII producto de la emancipación de las viejas estructuras monárquicas, en dónde hasta entonces existían a "grosso modo" dos clases sociales, los nobles y los siervos.  Esto fue posible, gracias al florecimiento del comercio entre feudos y el trabajo artesano independiente. Desde entonces,  el mundo ha transitado desde un escenario en el cual las condiciones de vida eran deplorables, hasta uno en el que existe un sin fin de comodidades.  Sólo basta con echar una mirada a las estadísticas y evidenciar la evolución de la esperanza de vida, la salud humana, las condiciones sanitarias, el acceso al agua potable,  la educación y las vías y medios de comunicación,  entre otros. La libertad y el acceso a la educación han hecho posible la formación de un gran cúmulo de profesionales de alto nivel que han sido capaces de cambiar el curso de la historia con su ingenio, tal vez movidos por el amor, por la ambición, o por ambos. De la clase media se desprenden  los individuos que se elevan a la clase culta.
Sin embargo, hoy en día el debate es sobre los límites del crecimiento económico y la distribución más justa de la riqueza a nivel mundial, cuyos lineamientos se encuentran plasmados en los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” realizado por la ONU. Bien vale la pena entonces reflexionar ¿hacia dónde nos dirigimos ahora? ¿Será posible el regreso hacia el viejo esquema bi-clasista,  o la  conformación de una clase única? ¿Cuáles serán los incentivos que guíen a las naciones hacia el desarrollo? ¿Podrán acaso los sentimientos de competitividad ser sustituidos por los de cooperación?
Es innegable que este mundo tiene que resolver de alguna manera, la existencia de grupos con acceso limitado a los recursos y con derecho a las mejores condiciones de vida posible. Tal vez eso implique la modificación de la estructura social, pero en el camino, debemos tener presente que, en el marco del sistema democrático,  la clase media desde su surgimiento ha sido la clase soñadora, emprendedora, con ganas de desarrollo, y que en la medida que sus sueños se han materializando la sociedad ha avanzado y se ha fortalecido hasta el día de hoy.  El mundo democrático, ha dado oportunidades infinitas a todos aquellos que han querido desarrollar sus capacidades al máximo, en cualquiera de la áreas existentes, y como resultado de ello hemos llegado hasta la luna y más allá, hemos transformado nuestro mundo de maneras no previstas, y ahora enfrentamos el reto de seguir transformándolo en forma sustentable, con tecnologías que ahorren energía, que ahorren materiales o que utilicen los ya usados una y otra vez imitando los interminables ciclos de la naturaleza.
Repartir a todos por igual no tiene sentido, porque lo que incentiva al hombre a crecer y expresar sus ideas en forma infinita es ver su esfuerzo bien recompensado, más allá del reconocimiento social. Si se diera a todos por igual, habría muchos free readers, es decir, mucha gente que vive del fruto del esfuerzo ajeno y no del propio, y eso le quita las ganas a cualquiera. Eso es diferente al voluntariado, que es si mismo es un acto totalmente filantrópico.  Adam Smith hablaba en “la Riqueza de las Naciones” que la búsqueda del bienestar individual (egoísmo) se transformaba en bienestar colectivo, porque cuando una persona mejora su nivel de vida, se convierte en fuente de ingresos para otros, ya sea por  la vía de empleador (compartiendo el trabajo), o como consumidor (compartiendo su ingreso personal). Marx hablaba de que las ganancias eran generadas por los trabajadores (plusvalía), y que aquellas eran las que iban a manos del dueño del capital (que supuestamente no hacía nada, más que recostarse a esperar las ganancias, como si el oficio de gerenciar, administrar  y organizar un negocio, no fuesen trabajo). ¿Qué podemos decir hoy de esa afirmación, en empresas que cada vez son más intensivas en capital?, es decir, aquellas que dependen cada vez menos de la mano de obra, porque los procesos están robotizados… Señores, en una orquesta, cada uno de los instrumentos que participan son igualmente importantes para lograr el sonido perfecto (objetivo común), pero eso no sería posible sin el director de la orquesta, que es el que se encarga de organizarlos y de marcar el ritmo, la intensidad de lo que se toca… sin eso, la melodía nunca encontraría su camino, consistirían en una serie de sonidos anárquicos. De nosotros depende el sonido futuro.

Besos para todos,
Martina