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miércoles, 15 de agosto de 2012

Desguaces

Muy buenas a todos y a todas, gentes de bien, veraneantes y demás fauna. Por motivos laborales, esta semana he estado en un lugar que, por mi profesión, tarde o temprano tienes que pisar y pasar ( por caja ). Te dejo aquí mi visión particular, a la espera si así lo deseas, de la tuya.


                                                      DESGUACES


Un desguace es un espacio de terreno perfectamente delimitado ( la mayoría de las veces ), en el cual se acumulan diversos vehículos o maquinarias que, bien por una u otra razón, han llegado al final de su vida útil. Existen desguaces de todo tipo. Pequeños, grandes, profesionales, llevados por panolis, de motos, de coches, de camiones, de tractores, de maquinaria de obras públicas, mixtos, etc.

El lugar del que os voy ha hablar, tiene su ubicación, pero la dejo ahí, al arrullo del olvido. Pónsela tu, si atreverte quieres... El lugar es grande, sin llegar a enorme, un desguace mixto que he visto crecer y transformarse con el paso del los años. Mi trabajo, por motivos distintos, me han hecho conocerlo bastatnte bien, pero es cierto que habían pasado algunos años ya desde la última vez que fui.

No había cambiado mucho. Unas nuevas naves aquí, alguna ampliación para acoger más chatarra allá y poco más. De todas formas, seguía siendo el desguace referencia en cientos de kilómetros a la redonda. El mayor cambio, no obstante, residía y reside en mi. Buscando una pieza concreta, de una máquina concreta y  de un modelo concreto, paseé como hacía años, en casi completo silencio, entre grandes máquinas oxidadas unas, quemadas otras, despiezadas la mayor parte. Pitillo en mano, pensé en muchas cosas. En las historias que rezumaban esos hierros. Tantas empresas quebradas, tantas horas de trabajo. Fijándome al azar en cualquiera de ellas y con una vista ganada a fuerza de años, obras y enseñanzas, veo la sucesión de maquinistas y adivino el tipo de vida que tuvo la máquina. Esa rotura en la pluma, con una soldadura realmente fantástica como prueba de ello. Esas orugas destrozadas, de trabajar en canteras. Esas holguras en los bulones y en los casquillos, esos tornillos de motor con signos visibles de haber sido muy trasteados. El hierro habla, incluso en el desguace.

Encuentro la pieza. Y sigo pensando. Pensando en que alguna de aquellas máquinas, ahora acumulando horas de viento y polvo, de días y noches sin producir, pudo ser llevada por este humilde maquinista. Incluso furtivamente, busco alguna de mis ex-máquinas. Esas que, cosas de la Justicia de este país, se encargaron de robarme. Ni rastro. Pero de repente, me topo con una máquina en particular. Me sorprendo a mi mismo a punto de emocionarme más de la cuenta. Es una O&K RH-9 del año 1980 ( al menos ), con mandos finales en forma de palanca larga. Colores rojos y blancos, característicos de esos años. Faros con rejillas. Sonrío. Fue la primera máquina con la que trabajé en serio. Solo había dos maquinistas en la empresa que pudieran manejarla por dos motivos. Los mandos estaban cambiados, es decir, las funciones de cada mando ( todas ) estaban al revés de lo normal. Y la otra razón y más importante. Los mandos tenían un exagerado recorrido, de forma que solo una persona con brazos muy largos podía manejarla cómodamente. Y ahí entré yo en la ecuación...

Supongo que la vida me volverá a llevar a ese lugar en particular. Y supongo que volveré a pensar. Supongo...

Buen verano, Besos y Abrazos.


PLANETA POL