sábado, 30 de octubre de 2010

PA' LA CENA DE NOCHE VIEJA

Ya estoy pensando en la cena de Noche Vieja de este año.
En concreto estoy en busca y captura de los caldos.
Para despedir este año de profundización de esta asquerosa crisis que provocaron especuladores y banqueros, qué mejor que hacerlo brindando con este vino:




En la contraetiqueta viene clara la explicación del nombre:

Gran Cerdo es un gran vino dedicado a los directores de banco que nos negaron préstamos aduciendo que el vino no era un bien embargable. Corpulentos, sudorosos y trajeados personajes, algún día descubriréis que las cosas más importantes de la vida no se pueden embargar. Gracias a los amigos, pues con su ayuda conseguimos al fin hacer el embotellado. Ahora puedes disfrutar de nuestra criatura más ácida, pruébalo con pasta o jamón, de cerdo.
Cerdo,-da s. m y f
1.- Mamífero doméstico de cuerpo grueso, patas cortas, cabeza grande, orejas caídas, hocico chato y casi cilíndrico y cola en forma de hélice, que se cría para aprovechar su carne. Cochino.
2.- desp. Se aplica a la persona que no cuida su aseo personal o que produce asco por su falta de limpieza: Es un cerdo, siempre eructa en las comidas.
3.- desp. Se aplica a la persona que muestra tener poca educación o pocos principios morales: El muy cerdo solamente quería aprovecharse de mi mala situación.

Ole sus huevos, a ver si lo pillo.

Esta es la web de la bodega, que tiene su aquel:
http://www.thewinelove.com/

Feliz sábado, sabadete... se me comporten

Satur

sábado, 23 de octubre de 2010

150 AÑOS Y 1 DÍA DE HUEVOS Y AZUCAR

Hoy dedico la entradita, breve, a hacer patria chica paterna y a relamerme.
No es fácil datar el nacimiento de un dulce longevo.
Ayer mismo, 22 de octubre, cumplieron 150 años las YEMAS DE SANTA TERESA.

Las yemas de Santa Teresa son, sin duda, el dulce más afamado de Ávila.
Pequeñas cajitas con 12 bolitas de yema con almibar y punto. Dulzonas y adictivas.

Sin duda el regalo que más ha sido exportado de Ávila. Yo creo que no hay abulense alguno que no haya salido a visitar a algún familiar o conocido fuera de la ciudad y no le haya regalado alguna vez su cajita de yemas.
Pues como ya digo ayer cumplió 150 añitos.
Al parecer no tiene más misterio: yema de huevo, azucar y agua y se redondean una a una a manita... 200.000 cajas al año.
Ayer, entre otras cosas, lo celebraron con varios colegios en los que los niños, dale que te pego, a redondear yemitas.

Lo que fue una confitería familiar: LA FLOR DE CASTILLA, desde los años 80 fue adquirido por un empresario que hoy la ha convertido en una importantilla empresa de alimentos de calidad con cerca de 90 trabajadores.
A mi, junto con las yemas, lo que desde chico me tenía admirado el jeroglífico que viene con cada cajita de dulces. Creo que es el único jeroglífico que he sabido resolver en mi vida, jeje.


En una horita salgo para Ávila y este fin de semana habrá que celebrar el aniversario. A vuestra salud.

Feliz sábado, sabadete... se me comporten

Saturnino

martes, 19 de octubre de 2010

EL CUENTO DEL TORONTO Y LA ARDILLITA

Hola  blogueros,
Antes de comenzar con mi relato de hoy, debo decirles que los pajarillos rompieron el cascarón el domingo 17 de Octubre del 2010 por la noche, y desde entonces sus padres han estado muy atareados alimentandolos. Por mi parte, he colocado una doble ración de alpiste al pie del árbol para ayudarlos.



Bueno, bueno, basta de festejos, el cuento de hoy dice así:

Una fría tarde de otoño, en la que regresábamos de visitar a unos amigos que vivían en la calle Massachusetts, en Washington D.C., con una amplia sonrisa pintada en la cara, y en las manos, una caja de torontos (obsequio invaluable cuando se ha estado muchos tiempo fuera del terruño), nos encontramos con una ardillita gris americana, esas que abundan en cualquier lugar en donde se encuentre un árbol, con sus grandes e inquietos ojos petrolados, sus pequeñas manos y su gran cola curvada y peluda. Llamó nuestra atención, pues fijó su mirada en nosotros, estaba sola, tal vez buscando un lugar adecuado para resguardar las nueces, tal vez ubicando las últimas enterradas; lo cierto es que tenía carita de hambre. Entonces pensé ¿No es la avellana el alimento favorito de este pequeño acróbata? ¡Teníamos muchas!, todas envueltas en chocolate y contenidas en su papel plateado.



Sin pensar, le dije a mis hijas:

- Ana, Ari, me encantaría poder compartir uno de nuestros torontos con esa ardilla.

Ya era tarde cuando quise detener la acción. Lo que fue una simple ocurrencia paso a ser una aterradora realidad. Ari había arrojado la deliciosa golosina con envoltorio y todo, y la ardillita la tenía entre sus diminutas garras. ¿Y ahora qué? No podía arriesgarme a quitarle el regalo sin ganarme un mordisco, y honestamente les digo que sus exagerados dientes fueron un buen disuasivo.

Para nuestra sorpresa, la ardilla se deshizo cuidadosamente del envoltorio aluminado, royó y desechó la capa de chocolate, y finalmente se comió la avellana. Moraleja: nunca subestimes la inteligencia de un animal, o al menos, la de una ardilla.

Está comprobado científicamente que las ardillas poseen un instinto muy agudo para ubicar las semillas y frutos de los cuales se alimentan, aunque estén entrerrados en huecos muy profundos. La capacidad de supervivencia de esta especie se evidencia con la amplia distribución que posee alrededor del globo terrestre, diversificando sus habilidades para adaptarse a los ambientes más difíciles, dentro de las cuales podemos mencionar la capacidad de planear de la ardilla voladora.



Besos para todos,

MARTINA.