Una de mis canciones favoritas, de poco después de la época de la extinción de los dinosaurios, es ésta de "A tapar de calle" de Pablo Guerrero.
Yo creo que la canción no la conoce, ni la recuerda, ni el propio autor. También reconozco, que ni Pablo Guerrero, ni la canción, es la alegría de la huerta. Pero a mí me gusta.
El hecho es que dos mininoticias de esta semana (y algunas otras, pero me centro en estas dos) me han hecho recordar la temática de la cancioncita.
¡A tapar la calle! que no pase la gente de mente enferma como la que ante la simpática y preciosa foto que publicaron en el facebook una asociación pro-lactancia materna escupieron un comentario en que decían que eso era "defecar en el uniforme".
¡Abrir la calle! que pase la buena gente como este basurero que todos los días a la hora del recreo hacía parar el camión de basura en el que trabajaba un par de minutillos para saludar de esta manera a los chavalines de infantil. Qué gran tipo. (Le ha fastidiado un poco que le grabara una mujer y lo subiera a youtube, ya que se ha hecho un pelín famosillo).
Feliz sábado, sabadete... se me comporten
Saturnino
Admirados desde los clásicos, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y Sol, volvemos para dar lustre a cada uno de nuestros días dedicados
sábado, 9 de junio de 2012
martes, 5 de junio de 2012
TRÁNSITO DE VENUS
¿Será ésta la foto más erótica del cine? A mí así me lo parece.
Sin duda la fuerza de la foto está en la imagen de un bellezón a contraluz.
Pues algo así pasará hoy. Tendrá lugar la transición de Venus. Es decir, se podrá ver a Venus (el planeta, eso sí), pasar por delante del Sol.
Mañana ya tendremos las imágenes en internet.
(Hoy no es sábado, ya lo sé, pero no he podido no comentar esta noticia en planetas desorbitados)
Saturnino
sábado, 2 de junio de 2012
¿NUNCA ES TARDE SI LA DICHA ES BUENA?
Esta semana he oído por la radio que una vieja deuda ha sido saldada.
Al parecer un chaval que se dedicaba en Estados Unidos a repartir prensa siempre llevaba el periódico a la casa del presidente Truman.
El tema es que la mayoría de las veces no podía hacer la entrega directamente ya que se interponían los guardas de seguridad.
El chaval constantemente reclamaba la deuda que se le iba acumulando de periódicos entregados.
Es de suponer que los guardaespaldas no comunicarían el hecho al presidente.
El hecho es que el chaval no cobraba y no paraba de exigir su deuda no cobrada, que en total ascendió a más de 7 dólares.
Estos días llegó el pago. Nada es lo que era. El "chaval" es un octogenario. El pagador obviamente ya no es el presidente sino la fundación que mantiene su legado y el pago de la deuda no ha sido de siete dólares sino de cincuenta y tantos (por eso de los intereses de demora).
Estos retrasos en la reparación me ha recordado, así a bote pronto, aquella carta, también en Estados Unidos, que contenía una declaración de amor de una chica y un chico.
La carta llegó con más de 50 años de retraso a su destino.
A la pareja ya le había dado tiempo a casarse y divorciarse.
Y la otra reparación que llegó algo tarde fue el reconocimiento por parte de la Iglesia, bajo el papado de Juan Pablo II, de que Galileo tenía razón en eso de los movimientos relativos de Tierra y Sol.
Ni Presidencias, ni Correos, ni la Iglesia destacan siempre por su prontitud de respuesta.
Felíz sábado, sabadete... se me comporten
Saturnino
Al parecer un chaval que se dedicaba en Estados Unidos a repartir prensa siempre llevaba el periódico a la casa del presidente Truman.
El tema es que la mayoría de las veces no podía hacer la entrega directamente ya que se interponían los guardas de seguridad.
El chaval constantemente reclamaba la deuda que se le iba acumulando de periódicos entregados.
Es de suponer que los guardaespaldas no comunicarían el hecho al presidente.
El hecho es que el chaval no cobraba y no paraba de exigir su deuda no cobrada, que en total ascendió a más de 7 dólares.
Estos días llegó el pago. Nada es lo que era. El "chaval" es un octogenario. El pagador obviamente ya no es el presidente sino la fundación que mantiene su legado y el pago de la deuda no ha sido de siete dólares sino de cincuenta y tantos (por eso de los intereses de demora).
Estos retrasos en la reparación me ha recordado, así a bote pronto, aquella carta, también en Estados Unidos, que contenía una declaración de amor de una chica y un chico.
La carta llegó con más de 50 años de retraso a su destino.
A la pareja ya le había dado tiempo a casarse y divorciarse.
Y la otra reparación que llegó algo tarde fue el reconocimiento por parte de la Iglesia, bajo el papado de Juan Pablo II, de que Galileo tenía razón en eso de los movimientos relativos de Tierra y Sol.
Ni Presidencias, ni Correos, ni la Iglesia destacan siempre por su prontitud de respuesta.
Felíz sábado, sabadete... se me comporten
Saturnino
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