De pequeños, supongo que emulando la "isla del tesoro" o historias similares, en la calle nos afanábamos a esonder tesoros. Consistía en hacer pequeños agujeritos en el suelo, esconder cualquier cosa como un cromo, una chapa o un papel de plata, protegerlo con un trocito de cristal y volverlo a tapar disimulando lo más posible para que otro chaval no te lo descubriera.
Por lo que se ve a juegos similares se debieron dedicar otros cuantos y el aprendizaje infantil lo siguen explotando en la actualidad.
En estos momentos la Guardia Civil está buscando en la finca de Juan Lanzas un zulo con una buena cantidad de dinero que el fulano habria ido chorizando en caso de los EREs. Todo ello después de que en esta semana le hayan pillado 82.000 euros debajo de la cama.
(Explicación para los de fuera de España: entre los varios casos de corrupción que en están abiertos ahora mismo en este querido país está el de los ERES falsos, una red de corrupción que desviaban dinero público destinado a financiar planes de regulación de empleo en empresas que se veían en la necesidad de reducir plantilla y/o cerrar... y cómo no, parte de ellos iba a bolsillos de más de un listillo. Entre éstos destaca un tal Juan Lanzas, todo un vividor, un personaje).
Si os animáis a la búsqueda del tesoro, una primera pista. Parece que está en un cortijo que tal Juan Lanzas tiene en Albanchez de Almágina, provincia de Jaen, en el paraje de El Gete. ¡Hala! a darle al google maps.
Y así de memoria me hace recordar algún otro caso. En Ávila ya hace años vivía una mujerica que iba de punta a punta de la ciudad recogiendo todo tipo de basuras y pidiendo limosnas. Se oía que la mujer no era pobre, sino que sufría eso que se llamaba síndrome de diógenes. Al morir la mujer se corrió la voz y varios fueron al patio de su casa, ya que tenía el terreno minado con pequeños tesoros enterrados con monedas, no pocas ya fuera de circulación desde hacía años.
El miedo a la situación de los bancos en Europa y al actual corralito en los bancos de Chipre hace que no pocos elijan entre el riesgo a esconder los dineros en casa (y arriesgarse al robo) y mantenerlos en el banco (y arriesgarse al robo).
Todo se reduce a elegir el tipo de ladrón con quien arriesgar tú dinero.
En estas, no hace mucho, se ha presentado un invento que le da una vuelta más a eso de esconder el dinero debajo del colchón: un caja fuerte incorporada al colchón. Eso sí, en la zona de los pies, para no dejarse la espalda en los ahorros
Admirados desde los clásicos, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y Sol, volvemos para dar lustre a cada uno de nuestros días dedicados
sábado, 23 de marzo de 2013
sábado, 16 de marzo de 2013
MEJORES HUMOS QUE LOMBARDI
De siempre los Cónclaves han comunicado la elección de un nuevo Papa o la no elección del susodicho con algo tan arcaico como el humo. Humo negro elección fallida y humo blanco para comunicar a todo el mundo que ya tenemos sucesor de San Pedro.
La verdad es que esto de los humos no es de siempre, es "tan solo" de hace 788 años, tras la muerte de Gregorio X.
De toda la vida se ha hecho de la siguiente manera. Si se quería humo negro, bastaba quemar las papeletas de la elección con una combustión incompleta, con poco oxígeno, y sale un humo negrote con partículas de hollín. Cuando se quiere humo blanco no hace falta más que una combustión completa y bien oxigenada. Para que la combustión sea incompleto o completa no hay más que añadir a las papeletas paja húmeda o paja bien seca.
El hecho es que en los últimos años, con eso de que los urbanitas (incluidos cardenales) ya no sabemos ni encender bien una hoguera, las elecciones de Juan Pablo I y Juan Pablo II despistaron al personal con un humo grisaceo que dejaba hacía creer que ya teníamos medio Papa y ahora sólo faltaba el otro medio.
Para solucionarlo en esta ocasión el portavoz del Vaticano nos ha dejado bien clarito que a la estufa de las papeletas se le une otra con combustibles que colorean bien clarito el color del humo.
Fumata negro: perclorato de potasio, antraceno y azufre.
Fumata blanco se quema clorato de potasio, lactosa y colofonia.
Y ahora le damos otras posibilidades a Lombardi:
Fumata roja: clorato potásico, rojo de para-nitroanilina y lactosa.
Fumata verde: indigo, auramina, clorato potásico, lactosa.
... y así hasta el infinito
Dejo a la imaginación de los comentarios el significado de cada color de la fumata.
Feliz sábado, sabadete... se me comporten.
Saturnino.
PD.: por cierto, que bien me pinta el nuevo Papa. Ójala pueda/sepa mantener la ilusión renovada con sus primeros gestos.
La verdad es que esto de los humos no es de siempre, es "tan solo" de hace 788 años, tras la muerte de Gregorio X.
De toda la vida se ha hecho de la siguiente manera. Si se quería humo negro, bastaba quemar las papeletas de la elección con una combustión incompleta, con poco oxígeno, y sale un humo negrote con partículas de hollín. Cuando se quiere humo blanco no hace falta más que una combustión completa y bien oxigenada. Para que la combustión sea incompleto o completa no hay más que añadir a las papeletas paja húmeda o paja bien seca.
El hecho es que en los últimos años, con eso de que los urbanitas (incluidos cardenales) ya no sabemos ni encender bien una hoguera, las elecciones de Juan Pablo I y Juan Pablo II despistaron al personal con un humo grisaceo que dejaba hacía creer que ya teníamos medio Papa y ahora sólo faltaba el otro medio.
Para solucionarlo en esta ocasión el portavoz del Vaticano nos ha dejado bien clarito que a la estufa de las papeletas se le une otra con combustibles que colorean bien clarito el color del humo.
Fumata negro: perclorato de potasio, antraceno y azufre.
Fumata blanco se quema clorato de potasio, lactosa y colofonia.
Y ahora le damos otras posibilidades a Lombardi:
Fumata roja: clorato potásico, rojo de para-nitroanilina y lactosa.
Fumata verde: indigo, auramina, clorato potásico, lactosa.
... y así hasta el infinito
Dejo a la imaginación de los comentarios el significado de cada color de la fumata.
Feliz sábado, sabadete... se me comporten.
Saturnino.
PD.: por cierto, que bien me pinta el nuevo Papa. Ójala pueda/sepa mantener la ilusión renovada con sus primeros gestos.
sábado, 2 de marzo de 2013
EL PAPA Y EL CABALLO
Estos días se han mezclado en los periódicos el superhistóriconotición de la renuncia del Papa Benedicto XIV y la removida noticia de que se ha colado en la industria de alimentación no gato por liebre, pero sí caballo por vaca.
Puede que parezca que es una suma de noticias coincidentes en el tiempo, pero verás como no lo es del todo.
Como ya decía, los vigilantes de los consumidores han encontrado en varias hamburguesas y otra carne picada supuestamente de ternera que tenía más o menos cantidad de carne de caballo. Y eso ha puesto ha bastantes consumidores por las nubes.
Se me ocurren algunas minucias a destacar:
- En primer lugar, las albonndiguillas de Ikea, no es que haya que retirarlas por tener carne de caballo, no. Lo que hay que hacer es prohibirlas definitivamente: son sencillamente asquerosas.
- A mí personalmente no me hace falta que me vengan diciendo los protectores de los consumidores de que está compuesta la carne picada de las hamburguesas. Basta con que me aseguren que no son dañinas para la salud. Todos los que compramos hamburguesas preparadas sabemos que estamos asumiendo cierto riesgo, vamos que ni idea de lo que nos metemos pa´l cuerpo.
- Personalmente no se a que viene tanto revuelo con el caballo. Si esta bueno, a la cazuela. ¿Que pasa que da pena comerse a Babieca III, pero que le den a la pobre ternerita?
A ver el caballo se come y se ha comido siempre. Vale que no sea super popular, pero se ha comido siempre. ¿De que nos viene entonces la repugnancia en buena parte de occidente?.
Por cuestión religiosa los judíos no la pueden comer. No pueden comer carne de animales que no tengan la pezuña partida, hendida en mitades y que rumie. Así que el cerdo, el caballo y otros fuera.
Los romanos tambpoco solían comer caballo, sin embargo no le hacían ascos a un buen burro, lo que son las cosas.
En los primeros siglos de expansión del cristianismo se encontraron con que los países escandinavos tenían por costumbre criar un tipo de caballo que sacrificaban al dios Odín y después se lo comían (al caballo, no al díos). Es por ello que en el siglo VIII el Papa Gregorio III escribió a San Bonifacio, arzobispo de Mayenza "me decís que algunos comen caballo cerril y la mayor parte caballo domado; no permitáis que esto continue; abolid semejante costumbre por todos los medios que estén a vuestro alcance, e imponed a todos los que lo coman una justa penitencia. Ellos son inmundos y su acción es execrable". Su sucesor el Papa Zacarías I siguio erre que erre con la misma prohibición.
Así que, como véis, las noticias de los Papas y de los excándalos por comerse a los caballos ya estuvo unido en sus orígenes.
No tengo prueba de nada, pero no sé porque me da a mi que esto de empezar a comernos los caballos mezclados en la carne picada algo tiene que ver con la crisis económica. En la época de las vacas gordas (nunca mejor traído a termino la expresión) aquí hubo mucha tontería con que el hijito quería un caballito. Ahora que no tenemos ni un euro más de uno ha tenido que matar al caballo y claro mucha carne por ahí suelta para no hacer nada con ella.
Bueno, el hecho es que si enpezáis a mirar a vuestro Bucéfalo, Pegaso, Incitatus, Babieca, Marengo, Rocinante, Tornado o Pañomo con otros ojitos ahí os daré dos buenas soluciones y muy tradicionales en algún pueblo de nuestra Castilla La Vieja:
LA CECINA, no es más que un jamón de caballo (o de vaca, o de chivo, o de lo que se pille) y bien buena que está
LA TOBERA, caldereta a base de carne de caballo.
Para otro día dejamos eso de como nos comemos al perro y al gato.
Feliz sábado, sabadete... se me comporten
Saturnino
Puede que parezca que es una suma de noticias coincidentes en el tiempo, pero verás como no lo es del todo.
Como ya decía, los vigilantes de los consumidores han encontrado en varias hamburguesas y otra carne picada supuestamente de ternera que tenía más o menos cantidad de carne de caballo. Y eso ha puesto ha bastantes consumidores por las nubes.
Se me ocurren algunas minucias a destacar:
- En primer lugar, las albonndiguillas de Ikea, no es que haya que retirarlas por tener carne de caballo, no. Lo que hay que hacer es prohibirlas definitivamente: son sencillamente asquerosas.
- A mí personalmente no me hace falta que me vengan diciendo los protectores de los consumidores de que está compuesta la carne picada de las hamburguesas. Basta con que me aseguren que no son dañinas para la salud. Todos los que compramos hamburguesas preparadas sabemos que estamos asumiendo cierto riesgo, vamos que ni idea de lo que nos metemos pa´l cuerpo.
- Personalmente no se a que viene tanto revuelo con el caballo. Si esta bueno, a la cazuela. ¿Que pasa que da pena comerse a Babieca III, pero que le den a la pobre ternerita?
A ver el caballo se come y se ha comido siempre. Vale que no sea super popular, pero se ha comido siempre. ¿De que nos viene entonces la repugnancia en buena parte de occidente?.
Por cuestión religiosa los judíos no la pueden comer. No pueden comer carne de animales que no tengan la pezuña partida, hendida en mitades y que rumie. Así que el cerdo, el caballo y otros fuera.
Los romanos tambpoco solían comer caballo, sin embargo no le hacían ascos a un buen burro, lo que son las cosas.
En los primeros siglos de expansión del cristianismo se encontraron con que los países escandinavos tenían por costumbre criar un tipo de caballo que sacrificaban al dios Odín y después se lo comían (al caballo, no al díos). Es por ello que en el siglo VIII el Papa Gregorio III escribió a San Bonifacio, arzobispo de Mayenza "me decís que algunos comen caballo cerril y la mayor parte caballo domado; no permitáis que esto continue; abolid semejante costumbre por todos los medios que estén a vuestro alcance, e imponed a todos los que lo coman una justa penitencia. Ellos son inmundos y su acción es execrable". Su sucesor el Papa Zacarías I siguio erre que erre con la misma prohibición.
Así que, como véis, las noticias de los Papas y de los excándalos por comerse a los caballos ya estuvo unido en sus orígenes.
No tengo prueba de nada, pero no sé porque me da a mi que esto de empezar a comernos los caballos mezclados en la carne picada algo tiene que ver con la crisis económica. En la época de las vacas gordas (nunca mejor traído a termino la expresión) aquí hubo mucha tontería con que el hijito quería un caballito. Ahora que no tenemos ni un euro más de uno ha tenido que matar al caballo y claro mucha carne por ahí suelta para no hacer nada con ella.
Bueno, el hecho es que si enpezáis a mirar a vuestro Bucéfalo, Pegaso, Incitatus, Babieca, Marengo, Rocinante, Tornado o Pañomo con otros ojitos ahí os daré dos buenas soluciones y muy tradicionales en algún pueblo de nuestra Castilla La Vieja:
LA CECINA, no es más que un jamón de caballo (o de vaca, o de chivo, o de lo que se pille) y bien buena que está
LA TOBERA, caldereta a base de carne de caballo.
Ingredientes: 1 kg de carne de equino1 cebolla mediana 3
dientes de ajo 3 hojas de laurel Perejil 1 pimiento verde 1 pimiento rojo 3
cucharitas de pimentón picante 5 patatas
medianas Aceite Sal
Modo de hacerlo: En una fuente de barro
con aceite de oliva rehogar la carne picada en trocitosmuy finos como dados con
todos los ingredientes. Una vez rehogada echarpimentón picante, cubrir con agua
y dejar cocer a fuego lento durante una hora.Freír aparte la patata igualmente
en dados. Diez minutos antes de finalizar lacocción, se echa un vasito de vino
blanco, la patata frita, se mezcla suavemen-te y se deja reposar otros 10
minutos. Servir caliente.
Para otro día dejamos eso de como nos comemos al perro y al gato.
Feliz sábado, sabadete... se me comporten
Saturnino
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